Biodanza y ostomía: una experiencia de bienestar y conexión
En la Asociación de Ostomizados de Málaga seguimos apostando por actividades que ayuden a mejorar la calidad de vida de nuestros asociados desde una mirada integral. No se trata solo de informar, acompañar o resolver dudas. También se trata de crear espacios donde las personas puedan sentirse bien, compartir, reconectar consigo mismas y disfrutar del momento. Bajo esa idea, celebramos una actividad muy especial junto a la Escuela de Biodanza de Málaga: una clase de Biodanza dirigida a nuestros asociados.
La sesión fue guiada por Leonor García Zatos, facilitadora de Biodanza, que acompañó al grupo con cercanía, sensibilidad y experiencia. Gracias a su forma de guiar la actividad, cada participante pudo vivir la sesión desde su propio ritmo, sin presión, sin exigencias y con la libertad de dejarse llevar por la música, el movimiento y la vivencia compartida.
Una actividad pensada para el bienestar de las personas ostomizadas
La ostomía implica un proceso de adaptación que va mucho más allá del plano físico. También puede afectar a la autoestima, a la relación con el propio cuerpo, a la confianza personal y a la manera de vincularse con otras personas. Por eso, desde la asociación consideramos fundamental impulsar propuestas que ayuden a cuidar no solo la salud, sino también el bienestar emocional y social.
Esta clase de Biodanza se convirtió en una oportunidad para abrir un espacio amable, seguro y participativo. Un espacio donde dejar a un lado las preocupaciones diarias, soltar tensiones y conectar con algo tan necesario como la alegría compartida. Porque sí, a veces el cuerpo necesita cuidados, pero el ánimo también pide su parte. Y cuando ambos se encuentran, se nota.
Biodanza y ostomizados: el valor de reconectar con el cuerpo
Una propuesta vivencial, cercana y accesible
Uno de los grandes aciertos de esta actividad fue su accesibilidad. No hacía falta saber bailar, ni tener experiencia previa, ni seguir pasos complicados. La Biodanza no busca la perfección técnica ni el rendimiento físico. Lo que propone es una experiencia vivencial a través de la música, el movimiento, la expresión corporal y la relación con el grupo.
Eso hizo que las personas participantes pudieran entrar en la dinámica de una forma natural, respetando sus tiempos y sintiéndose cómodas en todo momento. Poco a poco, el ambiente fue llenándose de sonrisas, miradas cómplices y una energía muy bonita que transformó la sesión en una experiencia humana y enriquecedora.
Recuperar sensaciones positivas
Para muchas personas ostomizadas, reencontrarse con su cuerpo desde un lugar amable tiene un enorme valor. Actividades como esta ayudan a dejar atrás, aunque sea por un rato, la mirada centrada en la limitación o en la preocupación, para dar paso a una experiencia basada en la presencia, la escucha y el disfrute.
La Biodanza permitió a los participantes moverse con libertad, entrar en contacto con sus emociones y compartir una vivencia en grupo sin necesidad de explicaciones ni discursos. A veces, el cuerpo entiende cosas que las palabras tardan más en contar.
¿Qué es la Biodanza y por qué puede aportar tanto bienestar?
La Biodanza es un sistema vivencial que utiliza la música, el movimiento y la interacción grupal para estimular aspectos saludables del ser humano. Su finalidad no es enseñar a bailar, sino favorecer vivencias que refuercen la vitalidad, la afectividad, la creatividad, la identidad y la alegría de vivir.
Se trata de una herramienta profundamente humana, que pone el foco en la experiencia y en el vínculo con uno mismo y con los demás. En un contexto asociativo como el nuestro, donde el apoyo mutuo y la comprensión compartida son tan importantes, esta propuesta encaja de forma natural.
Quienes quieran conocer más sobre este enfoque pueden consultar la web de Biodanza y ampliar información en este contenido específico: ¿Qué es la Biodanza?.
Así vivimos la clase de Biodanza en la Asociación de Ostomizados de Málaga
Un ambiente de confianza desde el primer momento
La actividad se desarrolló en un entorno luminoso, amplio y agradable, ideal para favorecer el movimiento y la conexión grupal. Desde el inicio se respiró una atmósfera de respeto, apertura y cercanía. Los asistentes fueron entrando poco a poco en la propuesta, primero con cierta timidez en algunos casos, y después con una implicación cada vez más natural.
Hubo dinámicas en círculo, ejercicios por parejas y propuestas grupales en las que el movimiento, la música y la interacción fueron tejiendo una experiencia común. Lo más valioso fue comprobar cómo el grupo se convertía en un espacio de apoyo, complicidad y disfrute compartido.
Comunicación sin palabras
Uno de los aspectos más bonitos de esta jornada fue precisamente ese lenguaje no verbal que apareció de forma espontánea. Gestos, movimientos, sonrisas y miradas fueron creando una comunicación sincera, directa y profundamente humana. Sin necesidad de grandes explicaciones, el grupo fue encontrando una manera de compartir desde el cuerpo y desde la emoción.
Y ahí estuvo buena parte de la magia de esta actividad. Porque cuando desaparece la obligación de explicar lo que uno siente, muchas veces aparece algo más auténtico: la vivencia.
Leonor García Zatos, facilitadora de Biodanza y talleres de Felicidad
La sesión contó con la guía de Leonor García Zatos, cuya experiencia y sensibilidad fueron clave para que el grupo se sintiera acompañado en todo momento. Su manera de facilitar permitió que cada persona pudiera participar desde la confianza, el respeto y la libertad.
Leonor desarrolla talleres tanto de Biodanza como de Felicidad, ofreciendo propuestas orientadas al bienestar integral, la conexión humana y el crecimiento personal. Su trabajo invita a reconectar con lo esencial a través de experiencias vivenciales que ponen en el centro a la persona.
Para quienes deseen ampliar información sobre sus actividades, talleres y enfoque, pueden visitar la web de Biodanza.
Beneficios de la Biodanza para personas ostomizadas
Mejora de la autoestima
Participar en una actividad grupal donde no existe juicio ni exigencia favorece una percepción más amable de uno mismo. Sentirse parte del grupo, moverse con libertad y disfrutar del proceso ayuda a reforzar la confianza personal.
Conexión positiva con el cuerpo
Después de una ostomía, la relación con el cuerpo puede atravesar momentos complejos. La Biodanza ofrece una vía para recuperar sensaciones positivas y reencontrarse con el movimiento desde un lugar de cuidado, respeto y aceptación.
Fortalecimiento del vínculo social
Compartir una experiencia como esta crea cercanía y fortalece los lazos entre asociados. En una asociación, ese valor es enorme, porque el bienestar también se construye sintiéndose acompañado por personas que entienden, comparten y suman.
Bienestar emocional y reducción del estrés
La música, el movimiento y la interacción grupal ayudan a liberar tensiones, mejorar el estado de ánimo y favorecer momentos de calma, alegría y conexión. Traducido al lenguaje cotidiano: se sale mejor de lo que se entra. Y eso ya dice bastante.
Testimonio de una participante
Hoy he ido por primera vez a una clase de biodanza. Mi experiencia ha sido gratificante, la he compartido con personas maravillosas que miran el mundo de otra manera. Nos hemos comunicado sin necesidad de palabras, con nuestros cuerpos. Al principio tímidamente, pero a medida que la clase avanzaba me sentía relajada, tranquila y me he emocionado. Si puedo repetiré la experiencia y animo a quien no conoce la biodanza que la pruebe, no le va a defraudar.
Magdalena
Una experiencia que merece repetirse
Desde la Asociación de Ostomizados de Málaga valoramos muy positivamente esta actividad por todo lo que ha aportado a nuestros asociados. La clase de Biodanza ha sido una experiencia llena de cercanía, emoción, bienestar y conexión humana. Una propuesta que ha permitido compartir, sentir y disfrutar en grupo desde un lugar amable y enriquecedor.
Seguiremos promoviendo actividades que ayuden a mejorar la calidad de vida de las personas ostomizadas y que refuercen el valor de nuestra comunidad. Porque acompañar también es generar momentos como este: espacios donde la persona pueda sentirse viva, presente y parte de algo bonito.
Agradecemos especialmente a Leonor García Zatos su implicación, su sensibilidad y su forma de acompañar esta jornada, así como a todos los participantes que hicieron posible una experiencia tan positiva.




